Washington y Caracas: del choque frontal al diálogo estratégico
Hace apenas meses, la relación era un campo minado. Hoy, es una mesa de negociación vigilada por uniformes.
El general Francis L. Donovan, al frente del Comando Sur de Estados Unidos, realizó una visita sorpresa a Caracas que ya es considerada histórica. Fue recibido por la presidenta interina Delcy Rodríguez en el primer contacto militar oficial de este nivel tras la captura de Nicolás Maduro.
El encuentro no fue protocolario. Fue estratégico.
Sobre la mesa: narcotráfico, terrorismo, migración y el plan de estabilización impulsado por la Casa Blanca bajo la administración de Donald Trump.
Estados Unidos ha reforzado su despliegue naval en el Caribe y vigila de cerca las rutas del petróleo venezolano. Washington no oculta su interés en que Caracas rompa lazos con adversarios estratégicos y abra el mercado energético a empresas estadounidenses.
En paralelo, Venezuela envía señales de pragmatismo. La narrativa oficial habla de diplomacia como vía principal, aunque el contexto revela que la presión militar sigue presente.
Donovan, quien asumió el liderazgo del Comando Sur el 5 de febrero, eligió Caracas como su primer viaje regional. El gesto no fue casual.
La presencia de la nueva enviada estadounidense, Laura Dogu, reforzó la señal de que la relación entra en una fase de rediseño.
No se trata de amistad. Se trata de intereses.
Estados Unidos quiere estabilidad, control migratorio y seguridad hemisférica. Venezuela necesita oxígeno económico y reconocimiento político.
Entre la presión y la diplomacia, ambas capitales parecen haber entendido que el aislamiento total ya no es una opción viable.
La pregunta ahora no es si el diálogo continuará.
La pregunta es hasta dónde llegará.
