Therians’: identidad, redes sociales y una conversación que apenas comienza
Las redes sociales vuelven a marcar tendencia. Esta vez, con jóvenes que se desplazan en cuatro patas, portan máscaras de animales y aseguran sentir una conexión interna con especies no humanas.
Se hacen llamar therians.
El concepto deriva de la therianthropy, una forma de identificación en la que la persona experimenta un vínculo profundo con un animal. No es cosplay, no es simple entretenimiento, sostienen quienes forman parte del fenómeno. Es, según describen, una dimensión identitaria.
En Argentina y Chile se han documentado reuniones públicas que han generado sorpresa y debate. Algunos encuentros transcurren sin incidentes; otros han provocado situaciones polémicas, como denuncias de comportamientos inusuales en espacios públicos.
El auge actual tiene un componente clave: la viralización. Videos y fotografías amplifican lo que antes era una expresión minoritaria surgida en foros de internet en los años noventa.
La diferencia con el movimiento “furry” radica, según los propios therians, en el nivel de identificación. Mientras el primero se vive como una expresión artística o recreativa, el segundo se plantea como una vivencia interna.
En el ámbito académico, psicólogos y psiquiatras advierten que la identificación no constituye una enfermedad. Sin embargo, subrayan que debe observarse si afecta la funcionalidad diaria o provoca angustia.
El fenómeno también ha generado inquietud en algunos sectores del activismo por los derechos de la diversidad, que temen que pueda usarse para deslegitimar debates complejos sobre identidad de género.
En paralelo, iniciativas como Fyrulais muestran hasta qué punto la tendencia está tomando forma estructurada.
Lo que comenzó como una palabra desconocida ahora forma parte de la conversación pública.
Y como ocurre con muchas expresiones nacidas en internet, el tiempo dirá si se trata de una moda pasajera o de una identidad que llegó para quedarse.
