Emergencia declarada, pero la crisis sigue en sala de espera
La palabra “emergencia” suena fuerte. Mueve titulares, genera expectativa, promete soluciones rápidas. Pero en los hospitales públicos de Honduras la urgencia no se decreta: se vive.
La declaratoria de emergencia sanitaria ha despertado esperanza en miles de pacientes que enfrentan escasez de medicamentos y una mora quirúrgica que no deja de crecer. Sin embargo, desde el propio gremio médico advierten que el decreto, por sí solo, no curará el sistema.
El presidente del Colegio Médico de Honduras, Samuel Santos, fue claro: la emergencia necesita acciones reales, no solo comunicados. Medicamentos abastecidos a tiempo, reducción efectiva de la mora quirúrgica y, sobre todo, contratación de especialistas.
Porque el cuello de botella no está en el papel, está en los quirófanos.
“De nada nos sirve declarar una emergencia si vamos a tener siempre carencia de especialistas como cirujanos y anestesiólogos”, advirtió. Y ahí está el punto crítico: miles de pacientes esperan una operación mientras su condición médica empeora. Cada semana que pasa no es estadística, es deterioro físico y angustia familiar.
El diputado y médico Carlos Umaña considera que la emergencia puede ser una oportunidad histórica para reorganizar la red hospitalaria. Pero insiste en algo igual de urgente: transparencia.
Propone la creación de un fideicomiso claro y auditado para garantizar medicamentos y operar a los más de 15 mil pacientes en mora quirúrgica, incluso mediante contratación adicional o apoyo del sector privado. También plantea una ley marco de protección social que brinde seguridad jurídica a la Secretaría de Salud y estabilidad al sistema.
Mientras el debate técnico continúa, en las salas de espera la realidad no cambia: familiares recorriendo farmacias en busca de medicamentos inexistentes, pacientes oncológicos esperando tratamientos vitales y citas con especialistas que pueden tardar meses.
La emergencia ya está declarada.
Lo que falta es que también se ejecute.
